Aunque mi Steam replay marque 23 títulos diferentes a lo largo del año, lo cierto es que 2025 se resume en mucho Backpack Battles para apagar el cerebro (ya hablé en su momento del juego por aquí, y durante el año pasado salió la versión 1.0 y me he dedicado a sacarle logros como un desquiciado), una pizca de BALLxPIT para apagar el cerebro pero pensando todavía menos (es curioso lo que engancha este juego y la poca profundidad que tiene en realidad), un viaje impresionante gracias a Citizen Sleeper (hablé de esta joya aquí) y una rejugada de Hollow Knight como aperitivo al plato fuerte del año: Hollow Knight: Silksong (tan fuerte que lo he terminado tras casi sesenta horas ya bien entrado el 2026). Por lo tanto, esta entrada pasa a ser oficialmente mi reseña del mejor metroidvania que he jugado en mi vida.
Acto 1: bienvenidos a Pharloom (o la parte Metroid de Silksong)
Nada más arrancar Silksong, es imposible no tener flashbacks de tu tiempo disfrutando del primer Hollow Knight. Los escenarios son increíblemente bellos, la banda sonora es una delicia, e ir descubriendo las distintas zonas del mapa es una experiencia maravillosa. Sin embargo, todas esas sensaciones, que como decía ya estaban presentes en Hollow Knight, se conjuran para llevarte a una dimensión superior. A medida que iba desbloqueando más y más escenarios, no paraba de repetirme «no puede ser, esto es gigantesco» y siempre había una zona nueva a la vuelta de la esquina. Si bien Hollow Knight era un juego precioso, Silksong le ha pegado una patada a la vara de medir y la ha puesto en órbita: este título es, posiblemente, el juego 2D más bonito que he tenido el placer de jugar en mi vida. En este primer acto también te vas dando cuenta de que Hornet tiene un conjunto de movimientos que deja en ridículo al que vimos en Hollow Knight, y que Team Cherry ha balanceado el juego teniendo en cuenta que el combate sería un paseo si los enemigos se comportasen como los que vimos en Hallownest. La mayoría de midbosses y bosses de Silksong te quitan dos máscaras de un golpe y se mueven tanto lateralmente como verticalmente, obligándote a realizar acrobáticas cadenas de ataques en combates en los que, normalmente, te encontrarás en amplia desventaja numérica. Además, es muy común que tus enemigos tengan combos que te fulminan, y presentan una variedad de patrones de ataque que por momentos puede llegar a abrumar. Sin embargo, creo que a medida que me fui acostumbrando a todas las nuevas mecánicas de movimiento y a usar las herramientas que te da el juego, he disfrutado muchas de las peleas de Silksong como ya lo hice en otros títulos como Elden Ring. En cuanto te metes de lleno en el papel de Hornet, todo fluye. Creo además que esa comparativa con Elden Ring tiene bastante fundamento, pues si bien Silksong es Metroid y Castlevania, también bebe muchísimo de la saga Souls, de Zelda, y de muchas otras aventuras clásicas, en las que perderte para descubrir los detalles un mundo mágico y misterioso es uno de los puntos fuertes de la experiencia. En definitiva, si bien Hollow Knight me pareció una obra impresionante en su día, no deja de ser una opera prima, y Silksong, en mi humilde opinión, demuestra lo mucho que sus creadores aprendieron durante su desarrollo y la descomunal cantidad de ideas presentes en el juego denota la confianza que han adquirido a estas alturas.
Acto 2: Dracula’s Castle La ciudadela
Y de repente te haces al Último Juez (por segunda vez, ya que el muy cabrón me fulminó al morir la primera…), y lo que hasta el momento recordaba claramente a Metroid (ir visitando zonas amplias interconectadas, muy diferenciadas entre sí), se vuelve un Castlevania. La ciudadela se parece muchísimo al típico castillo de Dracula, y hasta por momentos me dio la sensación de que el segundo acto es, fundamentalmente, un juego distinto pegado tras el primer acto. La ciudadela es armonía (todos los enemigos y escenarios comparten una estética particular), pero también es decadencia: esos coros lúgubres con los que la banda sonora te va envolviendo poco a poco, esas zonas bajas donde los penitentes viven esclavizados… todo te lleva de la mano para que descubras qué narices ha pasado en ese mundo tan hostil. En esta parte del juego tenemos las secciones plataformeras más divertidas (mención de honor a esa escalada bajo la nieve que parecía no tener fin). Y al final de este acto, tras esa misión musical que bien podría haber resuelto un joven Link, te enfrentas a la pesadilla, no sin antes pasar por un campo anacarado como si fueras Sekiro buscando a Isshin, y cuando todo parece llegar a su fin…
Acto 3: se pudrió todo
Resulta que todavía te quedan unas veinte horas de disfrute. ¿Te ha gustado el mapa? Pues ahora te lo vas a volver a ver con un set nuevo de movimientos, con enemigos nuevos, y con caminos diferentes. ¿Te gusta explorar? Pues te meto varias zonas impresionantes que, como no tengas buen ojo, ni siquiera te vas a enterar de que existen. ¿Te gustan las peleas? Pues prepárate porque vuelven los bailarines, un royal rumble contra los guerreros de Xi’an, un duelo en lo más alto del monte Fay, peleíta contra el Capitán América, y un final boss cuyo preámbulo me puso la piel de gallina. El tercer acto, aunque parezca imposible, consigue crearte de nuevo la sensación de que Silksong es infinito, y tiene varios momentos excepcionales que se te quedan grabados en la memoria (ese primer descenso y huida del abismo, con la mítica música del primer tráiler de 2019 me dejó una sonrisa en la cara que me duró el día entero).
En resumen, Silksong es todo lo que hizo maravilloso a Hollow Knight, pero multiplicado por cien. Y de regalo, todo lo que se le ha ocurrido a Team Cherry en estos siete años, que es mucho. Mejor arte, mejor movimiento, mejor combate, más banda sonora, mejores enemigos, mejores personajes e historia… un nuevo estándar para el género, un espejo en el que todo desarrollador, le guste o no, va a tener que mirarse de aquí en adelante.

Canción favorita: Lace
Bossfight favorita: Clover Dancers
Bossfight más odiosa: Groal the Great
Zona favorita: la torre de coral
Crest favorito: Wanderer
Zona más putrefacta: Bilewater
Mejor NPC: Sherma
Red tool: Silkshot
Blue tool: Sawtooth circlet
Yellow tool: Scuttlebrace
Silk skill: el motherfucking parry
Ancestral art: Silk soar
Quest favorita: Vaultkeeper’s Melody

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