¿El fin de las revoluciones científicas?

Esta semana he visto un artículo muy interesante en la web de Nature sobre lo supuestamente poco revolucionaria que es la investigación científica actual. Todo viene a cuento de un estudio realizado por un grupo de investigadores de la universidad de Minnesota, que se preguntaron si la ciencia actual es más disruptiva que en épocas anteriores o no. Para medir cómo de «rompedora» es una publicación, utilizaron el siguiente razonamiento: si un artículo científico es revolucionario, los siguientes estudios tenderán a citar a ese artículo en vez de a sus referencias bibliográficas (ya que estas habrán quedado «desfasadas» por la novedad del mismo). Por el contrario, los estudios poco innovadores serán menos citados que las investigaciones pioneras en cada campo. De este modo, es posible dar un valor numérico para cada publicación (el índice CD, del inglés consolidation/disruptive), simplemente calculando cuántos artículos o patentes citan un estudio o sus antecesores.

Fig.1 del artículo Papers and patents are becoming less disruptive over time. Nature 613, 138–144 (2023). https://doi.org/10.1038/s41586-022-05543-x
Índice CD (consolidation-disruptive) a lo largo del tiempo para distintas disciplinas científicas.

Bajo esta premisa, los autores calcularon este índice para más de 45 millones de artículos publicados desde mediados del siglo XX hasta el año 2010, y los resultados obtenidos indican que, si confiamos en esta métrica, la ciencia se encuentra en un momento de estancamiento. De 1945 a 2010, el índice CD ha decaído más de un 90% para artículos. En el caso de las patentes, hay una bajada de más de un 78% entre los años 1980 y 2010.

Obviamente, los datos son los que son, y durante las últimas décadas no hemos vivido ningún periodo de «nueva ciencia» similar a los comienzos del siglo XX con la revolución en la física provocada por la mecánica cuántica. Esto podría explicar perfectamente que estemos viviendo un período de avances más incrementales, donde en lugar de buscar nuevas teorías para explicar el mundo que nos rodea, la comunidad científica se centra más en explorar todos los recovecos de teorías más antiguas y en perfeccionar multitud de técnicas altamente sofisticadas.

Ahora bien, ¿es esto realmente un problema? Pues según se mire. Hay gente que te dirá que si algo funciona, mejor no tocarlo. Por ejemplo, la comunidad de la física de partículas tiene distintos modelos que han predicho con éxito decenas de partículas fundamentales y sus interacciones, y se encuentran muy cómodos utilizando grandes aceleradores para avanzar en su búsqueda de un modelo estándar. Ahora bien, siempre hay grupos a la espera de que los modelos más establecidos sean incapaces de explicar los resultados experimentales, ya que en esos momentos suele haber explosiones de ideas en multitud de direcciones, lo cual siempre acaba generando conocimiento.

Volviendo al estudio, en mi humilde opinión tiene una limitación bastante seria. Está muy bien calcular ese índice CD, y tiene sentido mirar cómo se comportan las citas, pero centrarse simplemente en un número en el vacío sin tener nada más en cuenta proporciona una visión demasiado académica de lo que es la ciencia. Las citas son una medida del impacto de un artículo en el ámbito científico, pero en muchas ocasiones, un trabajo con pocas citas puede provocar la creación de industrias y tecnologías tremendamente relevantes. Muchos avances incrementales, aunque puedan parecer poca cosa, pueden combinarse para provocar cambios bestiales en la sociedad. Pasito a pasito metimos todo el conocimiento de la humanidad en nuestro bolsillo gracias al desarrollo de los smartphones, o hemos aumentado la esperanza de vida hasta los niveles más altos de la historia de la humanidad. En definitiva, es necesario tener una visión mucho más amplia para determinar si un avance es revolucionario o no.

Por último, creo que existe otro factor que podría explicar los resultados en base a este índice: la manera en la que financiamos la ciencia. La raza humana nunca ha tenido tanta gente investigando como en la actualidad. Sin embargo, un gran porcentaje de los investigadores tiene graves problemas para financiar sus estudios. La competición por obtener financiación es tan alta que, en muchas ocasiones, las líneas de investigación no se deciden por lo interesantes que puedan resultar, sino por modas que suelen acabar en nada. Si necesito publicar en las revistas más prestigiosas, conseguir proyectos y captar estudiantes/investigadores, la lógica perversa actual me dicta que es mejor subirme al carro de los campos con hype en vez de explorar ideas que no se dónde podrían terminar.

Papers and patents are becoming less disruptive over time, on Nature

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